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Cléver Jiménez: Con destornillador me puedo sacar grillete, estos no sirven

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En Zamora, en la provincia de Zamora Chinchipe, el exasambleísta Cléver Jiménez probablemente es más conocido que las autoridades del cantón. A su paso por las calles, unos lo saludan y otros lo miran de lejos, y la mayoría sabe dónde vive.

Hallar su residencia no fue difícil. La sala de su casa está adornada con artículos navideños, algunos hechos por Rocío Alba, su esposa.

Es un jueves de diciembre. Tres días antes, Jiménez estuvo en Quito cumpliendo con la orden de presentarse todos los lunes ante la secretaría de la Corte de Justicia de Pichincha, como una de las medidas dispuestas tras la sustitución de la prisión preventiva con la colocación de un dispositivo electrónico en el tobillo izquierdo.

El exasambleísta enfrenta un juicio por la supuesta divulgación de información reservada, igual que el activista Fernando Villavicencio, quien también lleva un dispositivo adherido al tobillo. Para Jiménez, ese aparato es el precio “de haber combatido la corrupción, de haber peleado por el país, sin haber cometido ningún delito...”.

La vida de Jiménez transcurre con aparente normalidad en su natal Zamora. Ese jueves asistió a una entrevista en un medio local para hablar de la consulta popular del 4 de febrero; en la tarde recogió a su esposa en el colegio donde ella trabaja y almorzaron juntos.

Los acompaña Cristel, la más pequeña de los Jiménez. Y mientras esperan atención, él explica que aceptó el grillete por su familia, para evitar el hostigamiento –asegura– al que estaba siendo sometida.

Por tratar de ubicarlo, cuenta, supuesto personal de la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) perseguía a su esposa, a su madre y a sus hijos.

Alba recuerda que una vez llegó un supuesto policía a su lugar de trabajo con la insistencia de instalar en su computadora personal un programa con información para la prevención del consumo de droga.

Ella dice que se trataba de un software para detectar conversaciones con su esposo e identificar su ubicación.

Pero el exasambleísta terminó comprendiendo, señala él, que la Policía no lo quería ver detenido, porque en dos ocasiones, relata como anécdota, después de abandonar la selva donde estuvo escondido, pudo haber sido aprehendido, pero los agentes lo dejaron ir.

En una ocasión fue en la vía a Loja, durante un control de tránsito en la madrugada. Aunque su esposa, que manejaba el vehículo, intentó burlar a la Policía y Jiménez fingió ser un familiar enfermo, un agente lo identificó. “Pero al verme, me tocó el brazo y me dijo: ‘Estamos con usted’, y nos dejó ir”.

A veces cree que a través del grillete oyen sus conversaciones. El aparato funciona también como un celular, con un parlante y un micrófono. La diferencia es que solo recibe llamadas del Centro de Monitoreo del Ministerio de Justicia, ubicado en los ECU-911.

Este Diario presenció una de esas comunicaciones. La voz de una mujer, con interferencias, lo alertaba de que la batería del dispositivo estaba descargada.

“Me llaman a cualquier hora, y la mayoría de veces para saber dónde estoy, lo que significa que el aparato no sirve, o lo hacen para molestar y presionarme psicológicamente...”.

Y el aparato no reviste mayor seguridad, explica, pues en una ocasión se percató de que con un destornillador se puede sacar. “Y valdría la pena demostrarle al país que este aparato no sirve... cualquiera se lo puede sacar, yo no me lo saco porque es la orden... No me huyo porque soy un político...”.

Él firmó una garantía de $ 960 por el dispositivo, el precio que –dice– le costó al país cada uno de los cuatro mil adquiridos en total. Pero recuerda que por la compra de estos dispositivos también hicieron una denuncia, cuando descubrieron al cotizar los mismos aparatos en el mercado internacional un supuesto sobreprecio de casi $ 800. “Tenemos las proformas”, asegura.

Llega la noche y Jiménez acude a una cita con dirigentes de Pachakutik del cantón El Pindo, ya se preparan para las seccionales del 2019. (I)

Leer Artículo https://www.eluniverso.com/noticias/2018/01/07/nota/6553272/destornillador-me-puedo-sacar-grillete-estos-no-sirven